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Ante todo me presento en este primer post que os escribo. Mi nombre es Sonia E. Dnanou, psicóloga con especialidad en PsicoNeuroInmunología y experta en interpretación y asesoramiento en microbiota intestinal, vaginal, endometrial y seminal, además de experta en salud oral. Hoy tengo un anuncio emocionante que hacer que quiero compartir con vosotras. Les hablare sobre el nervio vago.

Como psicóloga, cuando estudié la carrera y oí hablar del nervio vago, me imaginé que su función era esta, vaguear. Que era el responsable del cansancio o de la apatía. Pero cuando empecé a profundizar en su repercusión a nivel de todo el cuerpo ¡aluciné!. Desde luego no le hace justicia su pobre apodo. 

Nervio vago

El nervio vago es uno de los principales nervios de nuestro cuerpo. Desempeña un papel importante en la regulación de nuestro ritmo cardiaco y en el control de nuestras emociones, ¡lo que puede afectar a nuestro bienestar general! El nervio vago nos ayuda a mantener la calma bajo presión y en esos días en los que nos apetece rendirnos ante la vida en general: ¡nos da fuerzas!

Bien, ahora te voy a contar donde se encuentra este nervio, aunque seguramente ya sepas que se encuentra en el cerebro. Está aproximadamente detrás de las orejas y se extiende por cada lado del cuello, éste conecta el tronco cerebral con casi todos los órganos del cuerpo; con el corazón, pulmones, estómago, intestinos, páncreas, hígado, riñones, bazo y vesícula. Se mueve a través de casi todos los órganos esenciales.

Ahora deberás saber que el Sistema Nervioso Central se compone de dos ramas; el parasimpático y el simpático, concretamente el Nervio Vago se encuentra en el parasimpático.

¿Qué función tiene?

Está directamente implicado con nuestra capacidad de relajación, descanso y recuperación.

¿Qué ocurre en la sociedad hoy en día? Que nuestra sociedad nunca ha sido tan dinámica.  Hemos olvidado que existen forma sencilla pero poderosa de vivir el momento presente. Y pensamos continuamente en el futuro o en acontecimientos pasados, en lugar de centrarnos en lo que está ocurriendo ahora mismo en nuestras vidas. Por eso aconsejamos tratamientos como este Grupo de Meditación Mindfulness y que incluimos hasta incluso en el Programa Integral, son una forma fácil de que cualquier persona (esté ocupada o no) lleve a cabo prácticas sencillas Ejercicios de Respiración sin distracciones para no distraerse con pensamientos sobre tareas/cosas, etc. Porque tenemos demostrado que ayuda muchísimo en este aspecto tan importante para la búsqueda del embarazo.

Apunta todo lo que hace el nervio vago por ti:

  • Regula el apetito
  • Regula la sudoración
  • Participa en la regulación del estado de ánimo
  • Estimula la producción de ácido gástrico
  • Participa en la regulación del ritmo cardíaco
  • Controla los movimientos intestinales en la fase digestiva (peristaltismo)

Síntomas para saber que tu nervio vago no funciona correctamente:

  • Problemas de tiroides
  • Dolores de cabeza – insomnio
  • Náuseas – acidez de estómago
  • Vértigo – Síndrome de Ménière
  • Dolor de cuello – rigidez de cuello
  • Estreñimiento crónico – diarrea inexplicable
  • Manos o pies predominantemente fríos
  • Latidos cardíacos irregulares o rápidos
  • Taquicardia (latidos rápidos del corazón)
  • Dificultad para tragar – nudo en la garganta
  • Enrojecimiento facial – sudoración excesiva
  • Desmayo repentino (síncope vasovagal)
  • Adormecimiento u hormigueo del cuero cabelludo

Ahora que sabes todo esto, seguramente te preguntes qué puedes hacer para mejorar tu lado parasimpático. A continuación te doy pautas y consejos para llevar a cabo, pero ¡ojo!, recuerda que no hay que estresarlo, es decir, introduce pautas paulatinamente y a medida que las vayas instaurando en tu día a día. 

Pautas para mejorar tu lado parasimpático

  • La exposición periódica al frío es uno de los métodos más efectivos de activar y equilibrar un nervio vago disfuncional.

La manera más simple de incorporar esto en tu vida es en la ducha, dejando que el agua fría impacte en la cabeza y nuca en el último minuto de ducha. Al principio, el sistema recibirá un shock y alterará la forma en que respiras. Tu objetivo es esos momentos es esforzarte en controlar tu respiración y respirar hondo tantas veces como puedas.

Cuando este minuto te sea fácil de soportar, puedes añadir uno o dos minutos de exposición al frío a la semana. Así tu nervio vago se reforzará.

  • Tararea, canturrea y recita para activar los músculos, hacerlos vibrar y estimular los centros del tronco encefálico. Así, a la vez, estimulamos el vago para que envíe señales.
  • Mindfulness. Ya os había avisado de lo importante que era, pero ¡os cuento más! Antes de emprender una tarea, ¿dedicas un momento a sentarte en silencio, cerrar los ojos y focalizar tu atención? Cuando descansas, ¿dedicas un momento a mostrarte agradecido por lo que te rodea? Practícalo unos minutos al día y verás los resultados en tu mente. ¡únete a la práctica con Toñi!
  • Reír: la risa es relajante, estimula el diafragma e interviene en el control de la frecuencia respiratoria. 

Estas simples acciones que te van a llevar apenas unos minutos de autocuidado al día te harán notar rápidamente la diferencia.¡Empieza cuanto antes! Y si necesitas más asesoramiento, no dudes en contactarnos.

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